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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Novias con velo, sí o no.

Los 90 fue una época en la que se pusieron muy de moda las novias veladas. Quizá hoy ya hemos dado la vuelta a ese ciclo y sea esa la razón por la que vemos cada vez más chicas que deciden volverse a velar. Sea por la razón que sea,  es indiscutible que crea una bonita sensación y un estilo muy pero que muy favorecedor.


En todo caso, llevar velo o no, es cuestión de gusto, de personalidad, de estilo y quizá hasta de comodidad. Para que nos vamos a engañar… Instagram, Facebook y Pinterest logra crear en todas nosotras miles y miles de dudas ante esta decisión, pero la realidad de todo es que tú no debes perder tu propio yo.





Todas esas niñas que ves en los reportajes, en los post y en los blogs, están radiantes, igual que lo estarás tú el día que te decantes. Sería incoherente no sentirte tú misma el día más feliz de tu vida.

Detrás de cada una de ellas, hay mil historias qué contar, por eso nosotras apoyamos la personalidad. Hay novias que lucen el velo que generación tras generación han ido poniéndose las mujeres de su familia. Para otras, lo más significativo y característico, es cruzar ese pasillo, con una mantilla bordada a mano. Incluso las hay que no necesitan nada, porque consideran que su vestido con un tocado, refleja su bonito estado.





Desde Del Verbo Invitar te animamos a que elijas tranquila, que te sinceres y  pienses lo que realmente te identificará delante de todas esas personas. Que miren las veces que te miren, las millones de veces que te digan lo bonita que estás, las veces que te abracen y te susurren al oído su felicidad, todas y cada una de ellas sepan que fuiste fiel a tu propia y única personalidad.



Después de verlas a ellas, ¿sabes ya con lo que sorprenderás?
Enamórate de lo elijas y seguro, seguro, que no fallarás.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Una boda en noviembre.

Vivir en Alicante hace fácil casarte con buen tiempo, por eso cada día me pregunto por qué nos empeñamos en ciertos meses y aguantar ese exceso de calor. ¿No son suficientes los nervios de ese día, como para encima sumarle el inexistente aire asfixiante del sol?

Yo caí rendida en el mes de junio, su buena temperatura y sus rayos de sol, pero si tuviera que elegir hoy, ahora, para casarme mañana, apostaría por el otoño, por noviembre y su color.

Contactaría con Save the Date Projects
           Para invitar a mis amigos con una de sus gelialidades, completamente personalizada. Estoy segura de que ninguno sería capaz de fallar, viendo sus invitaciones no, seguro que no.


Mi vestido sería de Nicolás Costura
           Nadie mejor que él para acertar con una combinación de telas que logre identificarte. La manga larga sería un indispensable, así como un sencillo escote trasero acabado en pico.





Mis zapatos serían de color rosa cuarzo
           Estos de Jeffrey Campbell me parecen un aciertazo, desde su color hasta su manera de ser atados.


Montaría una verbena bonita en Casa Santonja
            Una finca construida en el siglo XIX, arropada por unos frondosos jardines con árboles centenarios que se extienden sobre una superficie de 20.000 metros cuadrados.




Y la decoraría de la mano de Elena Suarez &Co
            Sin ningún límite ni ninguna duda. Confiaría en ella con los ojos cerrados, para que formara el jardín más bonito que jamás hubiera pisado.



¿He podido convencerte?
Yo pongo el mes de noviembre, tú lo que quieras celebrar.
¡Fijemos la fecha, que ya toca organizar!

sábado, 17 de octubre de 2015

La boda de María y Kike.

Ellos son una pareja de las que da gusto conocer… Sí, de esas que todo el mundo en su vida, por lo menos una, tendría que tener. Se conocieron hace muchos años, tantos como los que llevan juntos, mientras estudiaban en el colegio, dónde posteriormente se casaron en la Capilla de este.

Fue hace cuatro meses, junio de 2015, cuándo María y Kike se dieron el Sí Quiero, delante de toda la gente que había sido testigo de su relación. Después de probarse infinidad de vestidos, María acudió con las ideas muy claras al diseñador alicantino Rubén Hernández, quién consiguió fusionar la imagen del vestido que ella había creado en su mente.

Plumeti y tul de seda, eran los elementos que lo formaban. El cuerpo con favorecedor escote en V delantero y trasero, estaba adornado con detalles en encaje de algodón que perfilaban su cintura y espalda, junto a flores de azahar, hechas de cera, que posaban en los hombros y en la parte trasera, recogiendo de una forma muy original el larguísimo velo.



Se vistió en casa de sus padres, arropada por sus hermanas y sobrinas, quiénes más tarde entrarían con ella hasta al altar y que lucían un dulce vestido con falda de tul de Teresa y Leticia. La ceremonia se celebró en la Capilla del Colegio Sagrado Corazón HH. Maristas de Alicante, toda ella decorada por una de sus amigas, Chitina, de la que leeréis muchas cosas bonitas, ya que en Del Verbo Invitar la queremos muchísimo. El ramo de María, de estilo silvestre, y el tocado que lució una vez quitado el velo, también fue creación de ella. Flechazo total, ¿verdad?

Destacar el precioso anillo que llevaba, una pieza exclusiva por tratarse de una antigüedad Art Dèco con diseño ovalado en oro amarillo y diamantes.

Por su parte, el novio, acorde con su espíritu deportivo y juvenil, lució un favorecedor y actual traje negro de lana fría, chaleco beig y corbata azul marino con topitos, de la casa Alexander Hoffmann. Como detalle final, llevaba unos clásicos gemelos en acero y un elegante  reloj Tissot.









Olvidados ya los nervios, siguieron el convite en una de las fincas que más ha despuntado en el último año en Alicante: Finca María Ana. Presidida por un antiguo caserón del S. XIX, típico de la burguesía solariega alicantina y gobernado por unos impresionantes jardines, una amplia variedad de plantas, estanques y fuentes, que hacen del entorno un lugar ideal para celebrar cualquier tipo de evento. Del exquisito catering se encargó Dalúa, demostrando una vez más el éxito y profesionalidad con la que realizan cada uno de sus platos y postres.

Como no podían ser otros, Kiwo Estudio Creativo han sido los artistazos del reportaje fotográfico, apoyados por sus inseparables compañeros de Mymod Photography, quienes han publicado el tráiler de esta boda tan bonita y que os animamos a que veáis en su perfil de Facebook. ¡No tiene desperdicio!





María, Kike, gracias por darnos la oportunidad de recordar el bonito día que vivisteis.
¡Seguid siendo así de felices!


martes, 13 de octubre de 2015

Carta de una recién casada.

Amanece. Ha llegado. Hoy ya es 13 de junio.

No sé cuántas veces pude imaginarme cómo sería ese día… Haría sol, llovería, saldría todo bien, los invitados se sentirían cómodos, les gustaría el cóctel, el menú elegido, el vino con el que lo acompañaríamos. ¿Cómo será ese largo pasillo, acompañado de todas las miradas, cogida del brazo de papá? ¿Llorarán mis amigas? ¿Y mamá?

Fotografía: Kiwo Estudio Creativo

Qué bonito fue imaginar todo aquello durante un año entero de preparativos y nervios. Lo quería todo y lo cambié tantas veces como las pensé. También confesaré que temblé de miedo cuándo algo no salía bien, pero sabía que el equipo que tenía me ayudaría a conseguir lo que ese día casi ni vería, pero por encima de todo quería. A ese gran equipo, Del Verbo Invitar, familia y amigas, es al que hoy y siempre le estaré eternamente agradecida. A todas y a cada una de ellas que aguantaron todos mis días, desde las que han ido apareciendo poco a poco para quedarse, hasta las que me han acompañado siempre.

Fotografía: Kiwo Estudio Creativo

Quizá hoy todavía no sepa explicar muy bien qué sensación se vive cuando llega el momento, cuando terminas de ponerte los zapatos, coges tu ramo, entras al coche y al lado del hombre más leal que te ha acompañado a lo largo de tu vida, vas vestida de novia de camino al altar. De lo que estoy segura y aprovecharé para decirte, es que TODO, absolutamente TODO merece la pena. Merece la pena los nervios, los enfados en el sofá, los cambios de vuelta y de mesas, las indecisiones con tu vestido, las bajas de última hora y las sorpresas que te esperan.

Yo hoy, cuatro meses después de haber vivido, debajo del sol y la lluvia, la mejor de las verbenas de mi vida y con las puertas abiertas a lo que me traiga el futuro, te digo que por encima de todo, pase lo que pase, merece la pena emborracharte de felicidad.

Fotografía: Kiwo Estudio Creativo
Ramo: Chitina


Prometemos un próximo post con todos los detalles de la boda de Andrea & Dani,
pero mientras... ¿Bailamos, como ellos, bajo la lluvia?